La Nocturna
Por las noches aparece otra, a veces una desconocida. Es "la Nocturna", tan diferente a mí y sin embargo tan imprescindible para este anhelo de ser enteramente yo.
sábado, 26 de mayo de 2012
MAGDALENA
Etiquetas:
RELATOS NOCTURNOS
Ubicación:
Argentina
viernes, 6 de abril de 2012
ABRIL
Abro apenas la boca y suelto una a y enseguida suspiro una be antes de apoyar fugazmente la lengua en el paladar para implotar la ere. Después sólo relajo los labios para pronunciar la i junto con la ele que exhalo con ligereza y ya está, es abril y son las hojas cayendo de los árboles, el vuelo lento de un pájaro, el sol de la tarde en un cielo más celeste que de costumbre y las noches un poco más frías. El aire es de cristal y el ánimo se sosiega en la contemplación del paisaje que cambia de color, sutilmente.
Abril es sutil. El verano quedó atrás y aún no llega el invierno. No hace calor y tampoco hace mucho frío todavía. Ya pasó el vértigo del comienzo de año y es muy pronto para sentir nuevamente la urgencia de que termine.
El cuerpo se siente a gusto debajo del sol. Me acuesto en el sofá junto a la ventana y me dejo morir un poco con el atardecer. Mis ojos se demoran en el empapelado con flores de la pared y yo insisto en cerrarlos pero las flores azules siguen ahí bajo mis párpados, tan iguales al último mes de Abril, y al anterior
Es difícil tomar decisiones drásticas en Abril.
Es difícil reconocer que ya nada es lo que era y que es mejor irse antes de que sea tarde y llegue la resignación.
Es difícil esperar que aparezcan la luna blanca y las estrellas en el cielo azul y olvidar que hace un poco de frío mientras se amontona la ropa en una valija y se dice adiós.
Quién podría, quién puede recordar que nada es para siempre cuando apenas comienza Abril...
Abro la boca en un largo bostezo y enseguida suspiro una be antes de apoyar fugazmente la lengua en el paladar para implotar la ere mientras me acurruco debajo de la manta. Medio dormida relajo los labios para pronunciar la i junto con la ele que exhalo con ligereza y ya está, es siempre abril y flores azules de papel caen de los árboles...
Abril es sutil. El verano quedó atrás y aún no llega el invierno. No hace calor y tampoco hace mucho frío todavía. Ya pasó el vértigo del comienzo de año y es muy pronto para sentir nuevamente la urgencia de que termine.
El cuerpo se siente a gusto debajo del sol. Me acuesto en el sofá junto a la ventana y me dejo morir un poco con el atardecer. Mis ojos se demoran en el empapelado con flores de la pared y yo insisto en cerrarlos pero las flores azules siguen ahí bajo mis párpados, tan iguales al último mes de Abril, y al anterior
Es difícil tomar decisiones drásticas en Abril.
Es difícil reconocer que ya nada es lo que era y que es mejor irse antes de que sea tarde y llegue la resignación.
Es difícil esperar que aparezcan la luna blanca y las estrellas en el cielo azul y olvidar que hace un poco de frío mientras se amontona la ropa en una valija y se dice adiós.
Quién podría, quién puede recordar que nada es para siempre cuando apenas comienza Abril...
Abro la boca en un largo bostezo y enseguida suspiro una be antes de apoyar fugazmente la lengua en el paladar para implotar la ere mientras me acurruco debajo de la manta. Medio dormida relajo los labios para pronunciar la i junto con la ele que exhalo con ligereza y ya está, es siempre abril y flores azules de papel caen de los árboles...
Ubicación:
Argentina
martes, 20 de marzo de 2012
UN NUEVO AMOR
Nos conocimos el 8 de Marzo, hace pocos días. Fue en la tarde soleada de un jueves cuando te vi por primera vez. Tenías las manos apoyadas plácidamente una encima de la otra sobre el pecho y los ojos cerrados, y aunque yo necesitaba con urgencia que los abrieras para mirarnos, tuve que esperar hasta la noche porque estabas muy cansado. Recién entonces llegó el abrazo y la mirada, y fue amor a primera vista.
Todavía no alcanzo a comprender cómo se puede querer tanto a alguien en tan poco tiempo, pero el amor es así a veces: brota de golpe como un estallido y empieza a latir en todo el cuerpo sin ninguna explicación. De pronto ocupa un lugar inmensurable y esa presencia que antes no existía se vuelve casi tan imprescindible como nuestro propio latido y nos deja perplejos.
No sé cómo sos todavía, no sabría definirte. Puedo contar cómo movés tus manos todo el tiempo y tu manera de sonreír con toda la cara mientras dormís. Parece que estuvieras a punto de largar la carcajada pero no, todavía tu risa es en silencio y con los ojos cerrados. No sé mucho más, apenas te estoy descubriendo.
Aún no se ha revelado tu carácter, tus gustos y preferencias, y tampoco tus modales. Simplemente sos y estás aquí entre nosotros, y a mí me alcanza con eso. Pienso que es un buen amor porque no hay razones ni condiciones, y no espero nada en particular de parte tuya para quererte como te quiero. Ojalá pueda ser siempre así entre nosotros.
No hemos intercambiado una sola palabra todavía y sin embargo ya sos parte de mi vida y yo de la tuya, y nada ni nadie podrá cambiar eso. Por ahora te doy besos, te canto, te abrazo, te huelo, y vos te dejás besar, cantar, abrazar y oler. Así de sencilla es nuestra relación, y así de profundo es el cariño; no hay ninguna pretensión, ninguna expectativa.
Me resulta familiar esta manera de querer, y al mismo tiempo es un sentimiento nuevo. Será que sos el hijo de mi hija y por ella siento esa clase de amor: nunca esperé ni hizo falta que hiciera o fuera algo en particular para quererla tan profunda y entrañablemente.
Tengo muchos años más que cuando la tuve a tu mamá por primera vez en los brazos. Con el paso del tiempo uno aprende, no digo a querer más porque no es posible, pero sí a querer mejor. Son los hijos los que nos enseñan, cuando nosotros los dejamos.
Es extraño, pero cuando comenzamos a aceptar que no tenemos derechos adquiridos ni control sobre la vida de los que amamos, se vive con más alegría. Es lo que hay. Ahora. Este momento es la única certeza que tenemos. El presente es la única posibilidad real de experimentar y disfrutar de esa presencia y ese cariño, y todo se vuelve más intenso.
El afecto verdadero se expande generosamente, porque genera dicha. Yo, mamá de tu mamá, abuela del hijo que ella ha tenido con el hombre que ama, me siento conmovida cuando los miro a ustedes tres: ya son una familia.
Colmada por este sentimiento nuevo de amor y ternura por vos aunque apenas te conozco, te prometo seguir queriéndote así por el resto de mi vida, y ansío que sepas que jamás ninguno de los dos tendrá que hacer nada para justificar o merecer este cariño mutuo. Estamos. Somos. Y vamos a tener la felicidad de estar en la vida del otro. Eso es todo lo que importa.
Bienvenido al mundo nieto de mi alma.
Etiquetas:
AGASAJOS LITERARIOS
viernes, 2 de marzo de 2012
PAULA MANZANO, POLA TURQUESA
Pola Turquesa. Hija putativa de la nocturna. Hija ilegítima pero reconocida y reconocible de esa parte de mí que se resiste a ser domesticada o satisfecha.
Pola, Polita, Paula, tan necesaria en mi vida para recordar y recordarme. Que no se puede a medias, que hay que ser enteramente o no se es, y con ella yo puedo ser todas las que soy. Y se lo agradezco.
Pola. Polita. Como el agua del Caribe. Increíblemente turquesa, increíblemente transparente. "El turquesa de ahí mismo, el azul del océano más lejano, y el violáceo del cielo" Paula dixit. "Las cosas son como son (o como no son)" Pola dixit también. Y la vida sencillamente es, cuando ella mira y me enseña a mirar el horizonte tricolor.
Polita. Poli. De chica yo leía una y otra vez ese capítulo de Tom Sawyer donde la tía Poly lo mandaba a pintar la verja blanca a la hora de la siesta. Algo dulce me vuelve de la infancia y de ese vínculo entrañable cuando la llamo Polita, Poli, aunque sea al revés y no sea yo la tía Poli, sino ella, mi sobrina. A mí me gusta que seamos tía y sobrina, disfrutarla y disfrutarnos, reconocerla y reconocerme en ella sin haber tenido parte o mérito alguno. Eso es lo grandioso.
Pola Turquesa. Hija putativa, reconocida e ilegítima de la nocturna, versión mejorada de la mejor versión de mí misma, sí, pero no es por una cuestión de espejos que la quiero tanto. Es eso que trae con ella que no se parece a nada ni a nadie; tan particular, tan especial y contundente. Sabe escuchar, sabe mirar, sabe acompañar; es pura presencia. Hay que tomarse tiempo para escucharla a ella y abrir grandes los ojos para mirarla y dejar que despliegue la gama de turquesas. Vale la pena. La vida parece otra cuando ella la cuenta.
Paula Manzano, mi sobrina, Pola Turquesa y todas las que ella también se anima a ser: Yo la celebro y la admiro, pero por sobre todas las cosas, la quiero profundamente..
Eterno Resplandor página
Eterno Resplandor - Agasajos literarios (BLOG)
lunes, 20 de febrero de 2012
INSOMNIA
Afuera y adentro la noche interminable, rabiosa y oscura, no suelta su mordida. Mis ojos desnudos, abiertos, desvelados. Desasosiego. Temor. Un hueco vacío en la cama inhóspita.
Me resigno a los párpados livianos como el aire. No hay sopor, no hay somnolencia. Paria de la noche palpito con fuerza, no me dejo ir, me pienso. Quisiera abandonarme, escapar, ser ausencia de mí por unas horas, pero soy presa de esta negrura que me espanta y de un tiempo que no transcurre. Rehén o centinela, no lo sé.
Cambia la luz y las sombras se diluyen, menos yo. La noche afloja su mordida y escupe un poco de mi sangre. No cumple su velada amenaza de hundirme para siempre en ella pero se va y me deja sola y desvalida, un poco más.
Entra el temido resplandor por la ventana y finjo que estoy dormida. Hago un último intento de apagarme pero es inútil. Parpadeo el amanecer y la luz me duele en todo el cuerpo. Escucho las alarmas del reloj timbrando para otros. Despiertan, abren los ojos. Ya es otro día. Uno nuevo. No para mí, que es ayer todavía.
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